La práctica jurídica informada por trauma como competencia profesional
Maestría en Derecho Penal
Ofrece una visión integral del sistema de justicia penal, con énfasis en la teoría del caso, el juicio de amparo y las destrezas para el litigio oral. Estudia con flexibilidad a través de clases grabadas y participa en sesiones en vivo.
Muchos abogados trabajan con personas que han vivido violencia familiar o sexual, desaparición de un ser querido, tortura, discriminación, accidentes, negligencia médica, desplazamiento, pérdida patrimonial grave o privación de la libertad.
Estas experiencias pueden influir en la manera de recordar, narrar, decidir y relacionarse con las instituciones. Por ello, la abogacía contemporánea necesita incorporar una competencia todavía insuficientemente enseñada: la práctica jurídica informada por trauma.
Su propósito no es diagnosticar ni tratar clínicamente al cliente. Consiste en comprender que determinadas formas de entrevistar, comunicar o gestionar un procedimiento pueden incrementar innecesariamente el sufrimiento, deteriorar la relación profesional y afectar la calidad de la información obtenida.
Una actuación informada por trauma busca simultáneamente:
- Proteger la dignidad y autonomía de la persona.
- Reducir el riesgo de revictimización.
- Obtener información jurídicamente útil.
- Preservar la calidad de la prueba.
- Facilitar decisiones verdaderamente informadas.
- Coordinar, cuando sea necesario, atención especializada.
1. Qué significa trabajar con enfoque informado por trauma
Este enfoque no supone presumir que toda persona ha quedado traumatizada ni que reaccionará de una manera determinada. Tampoco autoriza al abogado a realizar evaluaciones psicológicas para las cuales no está preparado.
Significa adoptar una pregunta distinta.
En lugar de pensar:
“¿Por qué esta persona se comporta así?”
conviene preguntarse:
“¿Qué experiencia puede estar influyendo en esta reacción y qué necesita la persona para participar de manera segura y eficaz?”
Un enfoque informado por trauma reconoce que algunas interacciones profesionales pueden reproducir aspectos de la experiencia vivida:
- Pérdida de control.
- Incertidumbre.
- Exposición pública.
- Obligación de narrar repetidamente los hechos.
- Presencia de la persona agresora.
- Lenguaje intimidante.
- Decisiones adoptadas sin participación.
- Cuestionamientos que se perciben como acusaciones.
- Contacto físico o revisión de documentos sensibles sin aviso previo.
El programa escocés para la transformación informada por trauma identifica como objetivos mejorar el acceso a los servicios, reducir la retraumatización, reconocer la resiliencia y favorecer la recuperación. Subraya, además, que no basta capacitar individualmente al personal: se requieren cambios en políticas, liderazgo, espacios y funcionamiento institucional. NHS Education for Scotland, Roadmap for Creating Trauma-Informed and Responsive Change.
2. El trauma no produce una reacción única
Dos personas pueden vivir acontecimientos semejantes y responder de maneras completamente diferentes. Incluso una misma persona puede reaccionar de forma distinta según el momento, el contexto y los apoyos disponibles.
Entre las respuestas posibles se encuentran:
- Dificultad para organizar cronológicamente lo ocurrido.
- Recuerdos fragmentados.
- Atención reducida.
- Aparente desconexión emocional.
- Llanto, irritabilidad o hipervigilancia.
- Evitación de determinadas preguntas.
- Necesidad intensa de controlar detalles.
- Dificultad para tomar decisiones.
- Olvido de información comunicada durante la reunión.
- Cancelaciones o inasistencias.
- Desconfianza frente a instituciones.
- Relatos con distinta cantidad de detalles en momentos diferentes.
Estas conductas no permiten concluir automáticamente que la persona miente, pero tampoco demuestran por sí mismas que su relato sea verdadero.
La regla profesional debe ser:
No convertir una reacción humana en un diagnóstico, ni un diagnóstico supuesto en una conclusión probatoria.
El abogado debe verificar hechos, analizar contradicciones y preservar el derecho de defensa. La perspectiva informada por trauma modifica la manera de realizar esas tareas; no las elimina.
3. Los principios que deberían orientar la actuación
Seguridad
La persona necesita comprender dónde se encuentra, quién estará presente, qué sucederá y qué puede hacer si necesita detener la interacción.
La seguridad comprende aspectos físicos, emocionales, tecnológicos y jurídicos. En casos de violencia puede ser necesario verificar si el correo, el teléfono o la cuenta de mensajería utilizados para comunicarse son realmente seguros.
Transparencia
Deben explicarse claramente:
- El papel del abogado.
- Los límites de la confidencialidad.
- El propósito de cada entrevista.
- El uso que se dará a la información.
- Las personas que podrán conocerla.
- Las decisiones que corresponden al cliente.
- Las consecuencias previsibles del procedimiento.
Las promesas que no pueden cumplirse deterioran especialmente la confianza. No debe garantizarse que el relato sólo tendrá que realizarse una vez, que la audiencia será sencilla o que el resultado será favorable.
Elección y autonomía
Cuando el procedimiento lo permita, conviene ofrecer opciones reales:
- Momento de la reunión.
- Presencia de una persona de apoyo.
- Modalidad presencial o remota.
- Orden de los temas.
- Posibilidad de solicitar una pausa.
- Forma de revisar documentos o imágenes sensibles.
- Canal seguro de comunicación.
Ofrecer opciones no significa trasladar al cliente decisiones técnicas que corresponden al abogado. Significa devolverle un grado razonable de control.
Colaboración
La estrategia debe construirse con la persona y no solamente sobre ella. El cliente necesita comprender qué se intenta conseguir, qué riesgos existen y qué actuaciones pueden resultarle especialmente difíciles.
Respeto cultural y ausencia de discriminación
Las respuestas ante el daño están influidas por edad, género, discapacidad, idioma, cultura, situación migratoria, orientación sexual, pertenencia comunitaria y experiencias previas con las autoridades.
No debe suponerse, por ejemplo, que evitar el contacto visual significa ocultamiento o que una persona que no expresa abiertamente angustia carece de afectación.
Reconocimiento de fortalezas
La persona no debe ser reducida a la categoría de víctima. También posee conocimientos, recursos, decisiones previas, relaciones y capacidades que pueden contribuir a su representación.
4. Preparar la entrevista antes de comenzar
La entrevista informada por trauma comienza antes de formular la primera pregunta.
Conviene determinar:
- Qué información se necesita realmente.
- Qué hechos ya constan documentalmente.
- Qué preguntas pueden evitarse.
- Quiénes estarán presentes.
- Si se requiere intérprete o ajuste de accesibilidad.
- Si existe algún riesgo de seguridad.
- Qué documentos o imágenes sensibles se mostrarán.
- Cuánto tiempo es razonable mantener la sesión.
- Qué especialista podría intervenir si resulta indispensable.
- Qué ocurrirá después de la entrevista.
La improvisación puede conducir a preguntas repetitivas, exposición innecesaria de información íntima o reuniones excesivamente largas.
También debe cuidarse el espacio. Una sala con interrupciones, personal entrando y saliendo o una ubicación demasiado próxima a la contraparte puede dificultar la participación.
En reuniones virtuales conviene comprobar:
- Si la persona puede hablar sin ser escuchada.
- Si utiliza un dispositivo controlado por otra persona.
- Si resulta seguro enviar documentos.
- Si puede abandonar rápidamente la comunicación.
- Qué se hará si la conexión se interrumpe.
5. Explicar el proceso reduce incertidumbre
Antes de entrar en los hechos, el abogado debería explicar la estructura de la conversación:
“Primero le explicaré mi función y la confidencialidad. Después le pediré una visión general de lo ocurrido. Podemos hacer pausas cuando lo necesite. Algunas preguntas serán detalladas porque debo anticipar lo que podría preguntar la contraparte. Al finalizar resumiremos los siguientes pasos”.
La explicación debe incluir una advertencia fundamental:
“Si no recuerda algo, es preferible decir que no lo recuerda. No intente completar los espacios ni adivinar”.
Esto protege a la persona y mejora la confiabilidad de la información.
También conviene acordar una señal para detener temporalmente la entrevista. Una pausa no implica necesariamente terminarla ni renunciar a obtener información relevante.
6. Preguntar sin dirigir el relato
Las preguntas abiertas permiten obtener inicialmente una narración menos condicionada:
- “¿Qué ocurrió después?”
- “¿Qué recuerda de ese momento?”
- “¿Quiénes estaban presentes?”
- “¿Cómo sabe que ocurrió a esa hora?”
- “¿Qué hizo después?”
- “¿Existe algún documento o mensaje relacionado?”
Posteriormente pueden formularse preguntas específicas para aclarar hechos, pero deben evitarse las que incorporan información no mencionada por la persona.
En vez de:
“¿Él la amenazó con quitarle a sus hijos?”
puede preguntarse:
“¿Qué palabras utilizó?”
“¿Mencionó a alguna otra persona?”
“¿Qué entendió usted de lo que dijo?”
Las preguntas sugestivas pueden contaminar la información, especialmente cuando se entrevista a niñas, niños o personas con determinadas condiciones de vulnerabilidad.
El Protocolo de la Suprema Corte para juzgar con perspectiva de infancia y adolescencia reúne lineamientos destinados a garantizar una participación adaptada, evitar la revictimización y mejorar las diligencias probatorias. Entre otros puntos, destaca la conveniencia de evitar entrevistas innecesariamente repetidas, preservar íntegramente el registro de la participación y adecuar lenguaje, espacios y procedimientos. SCJN, Protocolo para juzgar con perspectiva de infancia y adolescencia.
7. No confundir detalle con credibilidad
Existe la expectativa de que un relato verdadero debe ser completo, lineal y estable desde la primera entrevista. Esa expectativa puede ser equivocada.
Una persona puede recordar claramente ciertos elementos centrales y carecer de precisión sobre fechas, secuencias o detalles periféricos. También puede aportar información nueva después de sentirse segura o de revisar documentos.
Esto no significa que toda contradicción sea irrelevante. El abogado debe distinguir entre:
- Ampliación del relato.
- Diferencia periférica.
- Confusión de fechas.
- Variación explicable por el contexto.
- Contradicción material.
- Afirmación incompatible con evidencia objetiva.
- Cambio que altera sustancialmente la teoría del caso.
Cada diferencia relevante debe registrarse y aclararse mediante preguntas neutrales:
“En la primera conversación señaló que ocurrió el lunes y ahora menciona el martes. ¿Qué información le permite ubicarlo en uno u otro día?”
La finalidad no es inducir una versión uniforme, sino comprender el origen de la discrepancia.
8. Preparar al cliente sin fabricar testimonio
La preparación para una audiencia debe ayudar a la persona a comprender el procedimiento, no enseñarle qué contestar.
Puede explicarse:
- Quién estará presente.
- Dónde se sentará cada participante.
- Quién formulará preguntas.
- Cuánto puede durar la diligencia.
- Qué significa una objeción.
- Qué hacer si no comprende.
- Qué hacer si no recuerda.
- Cómo solicitar una pausa.
- Qué medidas de protección pueden pedirse.
- Qué temas probablemente serán cuestionados.
Debe evitarse:
- Memorizar una versión.
- Completar lagunas.
- Ensayar respuestas literalmente.
- Ocultar contradicciones.
- Recomendar que se exagere la seguridad del recuerdo.
- Indicar qué emociones debe mostrar.
- Prometer que no aparecerán preguntas difíciles.
Una preparación ética reduce incertidumbre y mejora la participación sin alterar el contenido del testimonio.
9. La persona debe conservar decisiones reales
En asuntos de violencia, el deseo de proteger puede llevar al abogado a sustituir la voluntad del cliente. Una práctica informada por trauma intenta evitar esa nueva pérdida de control.
El profesional debe explicar opciones, consecuencias y límites, pero la persona conserva las decisiones que jurídicamente le corresponden.
Para facilitar una decisión informada puede utilizarse esta secuencia:
- ¿Qué decisión debe tomarse?
- ¿Qué opciones existen?
- ¿Qué beneficios y riesgos presenta cada una?
- ¿Qué plazo existe?
- ¿Qué medidas de seguridad deben considerarse?
- ¿Qué información falta?
- ¿Qué recomienda el abogado y por qué?
- ¿Qué decisión adoptó finalmente el cliente?
La autonomía no significa abandonar a la persona frente a alternativas incomprensibles. Significa proporcionarle condiciones para decidir.
10. Reducir la repetición innecesaria
Obligar a narrar los mismos hechos a distintas personas puede generar daño, contradicciones evitables y pérdida de confianza.
No toda repetición puede eliminarse: existen exigencias procesales y necesidades legítimas de contradicción. Sin embargo, una organización jurídica puede reducir duplicidades mediante:
- Registro completo de la entrevista inicial.
- Notas estructuradas.
- Expediente único y seguro.
- Coordinación entre profesionales autorizados.
- Identificación de la información ya obtenida.
- Videograbación cuando sea procedente y jurídicamente válida.
- Preparación conjunta de las cuestiones pendientes.
- Evitación de entrevistas realizadas sólo para que un nuevo integrante “conozca personalmente” el caso.
La SCJN señala que, tratándose de niñas, niños y adolescentes, deben evitarse comparecencias superiores a las estrictamente necesarias y procurarse la conservación íntegra de las declaraciones. El propósito es reducir la revictimización sin dejar de garantizar los derechos procesales de las partes.
11. Trauma y rigor probatorio son compatibles
Una preocupación legítima consiste en que este enfoque pueda debilitar el contrainterrogatorio o impedir verificar una narración. No debería ocurrir.
Una abogacía informada por trauma sigue preguntando:
- ¿Qué ocurrió?
- ¿Cómo lo sabe?
- ¿Qué evidencia lo corrobora?
- ¿Qué contradicciones existen?
- ¿Qué explicación alternativa resulta posible?
- ¿Qué parte no puede probarse?
- ¿Qué afirmación procede únicamente del relato?
- ¿Qué podría plantear la contraparte?
La diferencia está en el método:
- Formular preguntas relevantes, no humillantes.
- Distinguir contradicción material de falta de detalle.
- Evitar estereotipos sobre cómo “debería” actuar una víctima.
- No sugerir información.
- Explicar por qué se necesitan ciertas precisiones.
- Detener una entrevista que ha dejado de producir información confiable.
- Recurrir a especialistas cuando la evaluación exceda la competencia jurídica.
El respeto no impide la investigación rigurosa. Con frecuencia la facilita.
12. El abogado no es terapeuta
Escuchar con empatía no convierte al abogado en profesional de la salud mental.
Debe reconocer cuándo el problema excede su función:
- Crisis emocional aguda.
- Riesgo de autolesión.
- Amenazas actuales.
- Necesidad de protección inmediata.
- Síntomas que impiden participar.
- Requerimiento de evaluación psicológica o psiquiátrica.
- Necesidad de acompañamiento especializado durante una diligencia.
En esas circunstancias corresponde activar protocolos de seguridad y canalizar a servicios competentes, respetando consentimiento, confidencialidad y normativa aplicable.
El abogado tampoco debe intentar “recuperar” recuerdos ni interpretar clínicamente la conducta. Su tarea consiste en asesorar jurídicamente y coordinar apoyos cuando sean necesarios.
13. El trauma vicario en los profesionales
La exposición repetida a relatos, imágenes y expedientes de violencia puede afectar también a abogados, docentes, peritos y personal de apoyo.
Algunas señales posibles son:
- Irritabilidad.
- Dificultad para desconectarse del trabajo.
- Insomnio.
- Insensibilización.
- Evitación de determinados asuntos.
- Cinismo creciente.
- Imágenes intrusivas.
- Descenso de concentración.
- Exceso de identificación con el cliente.
- Decisiones impulsivas o sobreprotectoras.
Esto no debe tratarse exclusivamente como un problema de fortaleza individual. La organización tiene responsabilidades:
- Distribuir razonablemente los asuntos.
- Evitar exposición innecesaria a material sensible.
- Establecer espacios de supervisión.
- Permitir pausas después de diligencias especialmente difíciles.
- Facilitar apoyo profesional.
- Capacitar para reconocer señales tempranas.
- Crear procedimientos para rotar determinadas funciones.
- Evitar que solicitar ayuda produzca consecuencias negativas.
La National Child Traumatic Stress Network mantiene recursos específicos para jueces, abogados, policías y otros profesionales del sistema de justicia, así como materiales sobre sistemas informados por trauma y estrés traumático secundario. NCTSN, recursos para profesionales del sistema de justicia.
14. Errores frecuentes
- Pedir detalles íntimos antes de explicar su relevancia.
- Entrevistar en un espacio sin privacidad.
- Permitir interrupciones constantes.
- Sorprender a la persona con imágenes o documentos sensibles.
- Utilizar un tono incrédulo para “probar” su resistencia.
- Confundir expresión emocional con veracidad.
- Interpretar una narración fragmentada como mentira automática.
- Justificar toda contradicción mediante un supuesto trauma.
- Formular preguntas sugestivas.
- Obligar a repetir hechos ya documentados.
- Prometer resultados o confidencialidad absoluta.
- Comunicar directamente por canales que pueden estar vigilados.
- Sustituir la decisión del cliente por paternalismo.
- Intentar prestar asistencia clínica.
- Descuidar el impacto acumulativo sobre el equipo.
15. Ejercicios para estudiantes y abogados
Entrevista comparada. Dos participantes entrevistan sobre el mismo caso. Uno utiliza preguntas directivas y otro comienza con preguntas abiertas. El grupo analiza qué versión resulta más completa y menos contaminada.
Preparación de audiencia. El estudiante explica a una persona sin formación jurídica qué ocurrirá durante una declaración, incluyendo preguntas difíciles, pausas y límites de la preparación.
Mapa de riesgos. Ante un caso de violencia familiar, el equipo identifica riesgos físicos, digitales, procesales, económicos y de confidencialidad.
Auditoría de revictimización. Los alumnos revisan un procedimiento y señalan cuántas veces se solicita a la persona narrar los mismos hechos, quién accede a la información y qué repeticiones podrían evitarse.
Contradicción material. Se entregan tres versiones parcialmente distintas. El estudiante debe separar ampliaciones, diferencias periféricas y contradicciones que afectan la teoría del caso.
Límite profesional. Durante una simulación aparece una necesidad clínica o una situación de riesgo. Se evalúa si el abogado reconoce los límites de su función y activa la canalización adecuada.
Rediseño de despacho. El grupo examina desde la recepción hasta el cierre del expediente: espacios, formularios, comunicaciones, entrevistas, manejo de documentos sensibles y preparación para audiencias.
Hábitos profesionales aplicables
- Explicar siempre el propósito de la entrevista.
- Indicar qué sucederá antes, durante y después.
- Preguntar qué canal de comunicación es seguro.
- Utilizar primero preguntas abiertas.
- Evitar completar las respuestas.
- Permitir que la persona diga “no recuerdo”.
- Avisar antes de mostrar material sensible.
- Programar pausas en entrevistas prolongadas.
- Registrar contradicciones sin exigir una corrección inmediata.
- Verificar hechos mediante fuentes independientes.
- Reducir entrevistas duplicadas.
- Preparar para el procedimiento, no para una respuesta predeterminada.
- Documentar las decisiones adoptadas por el cliente.
- Mantener una red de especialistas para canalización.
- Supervisar el impacto del trabajo sobre el equipo.