Durante mucho tiempo se pensó que para destacar en el ejercicio del derecho bastaba con conocer las leyes, identificar la jurisprudencia aplicable y dominar los procedimientos. Esa formación sigue siendo indispensable, pero ya no es suficiente. El sector jurídico atraviesa una transformación profunda. Los clientes exigen respuestas más rápidas, comprensibles y orientadas a resultados; las
