La violencia contra las mujeres no siempre comienza con una agresión física. Con frecuencia se manifiesta primero mediante amenazas, humillaciones, control económico, aislamiento, vigilancia del teléfono, celos extremos o restricciones para trabajar, estudiar o convivir con otras personas. También puede ocurrir fuera de la familia: en el trabajo, la escuela, los espacios públicos, las instituciones,
