
Propósitos para 2026
2do Congreso en Derecho Médico
El programa ha sido diseñado para abordar con profundidad situaciones que ya están siendo discutidas en los tribunales: errores anestésicos, daños desproporcionados, omisión del consentimiento o fallas en la cobertura aseguradora.
Por Mercedes Carbonell Peláez
Con la llegada de las fiestas decembrinas y el inminente cierre del año, se abre un espacio que nos invita a mirar hacia atrás y reconocer todo lo que hemos construido durante el 2025. Este momento de reflexión, que naturalmente nos lleva a bajar el ritmo, también nos lleva a pensar en lo que hemos aprendido, los avances que logramos y sobre aquello que aún queremos fortalecer.
Desde esa reflexión, este espacio también nos invita a mirar hacia adelante: imaginar cómo queremos que sea el 2026, qué objetivos queremos perseguir, qué nuevos caminos deseamos explorar y qué acciones podemos comenzar a sembrar para alcanzarlos.
Con ese espíritu reflexivo y aprovechando que aún nos quedan varias semanas para imaginar el próximo año y las oportunidades que traerá, te comparto una lista de propósitos que pueden servirte de inspiración.
1. Aprender algo diferente

A veces estamos tan inmersos en nuestras áreas que olvidamos lo enriquecedor que puede ser explorar nuevos temas. Si somos penalistas, tal vez dejamos de mirar lo fascinante del derecho familiar; si somos fiscalistas, lo interesante del derecho civil; si somos civilistas, lo estimulante del derecho constitucional. Elegir un tema que despierte nuestra curiosidad —aunque no sea nuestra especialidad— abre horizontes y casi siempre termina aportando algo valioso a nuestra práctica profesional.
2. Reforzar conocimientos en nuestra área
El derecho evoluciona constantemente. Mantenernos actualizadas y actualizados sobre las últimas reformas, los criterios más recientes y la nueva legislación es indispensable para ejercer con excelencia. La actualización continua no sólo es un plus: es parte de nuestra responsabilidad profesional y un acto de rigor y compromiso con el derecho con su ejercicio.
3. Mejorar una habilidad blanda
El conocimiento técnico es crucial, pero no lo es todo. Habilidades como la negociación, la escucha activa, la colaboración, la síntesis, la claridad al presentar ideas, la organización o la adaptabilidad pueden marcar la diferencia. Son competencias que complementan nuestro conocimiento jurídico y que nos permiten destacar de manera integral.
4. Participar en seminarios, congresos o conferencias
Ya sea como ponentes o como público, estos espacios amplían nuestra visión sobre un tema, nos conectan con nuevas ideas y con nuevos contactos, y enriquecen nuestra formación académica y profesional.
5. Diseñar o dedicar tiempo a un proyecto con carácter social
El derecho debe estar al servicio de la sociedad, y, por lo tanto, quienes lo ejercemos también. Preguntarnos cómo podemos aportar a nuestra comunidad —desde la vecindad, colonia, estado o hasta el país— nos permite usar nuestras capacidades para generar cambios reales y un impacto positivo en la vida de otras personas.

6. Trabajar en el bienestar físico y emocional
Para alcanzar nuestras metas necesitamos estar bien y “estar bien” debe entenderse de una forma integral. Cuidar nuestra salud física y también la emocional es algo indispensable, no es accesorio, pues es la base que sostiene nuestro desempeño profesional, académico y personal.
7. Leer un libro no académico
Puede ser uno al mes, al cuatrimestre o al semestre. Lo importante es permitirnos leer algo distinto a lo técnico para expandir nuestra sensibilidad, creatividad y comprensión del mundo.
8. Mentorear a alguien
Guiar a una persona en formación —en la oficina, en la escuela o en cualquier espacio— no sólo beneficia a quien recibe el acompañamiento; también refuerza nuestras habilidades, nos obliga a reflexionar sobre nuestra práctica y construye comunidad.
9. Participar en una actividad de turismo académico
Viajar suele ser un propósito frecuente de año nuevo. Una forma de combinar aprendizaje y exploración es asistir a un congreso, una movilidad o una conferencia en otra ciudad o país. Es una experiencia que amplía horizontes tanto en lo personal como en lo profesional.
10. Aprender a usar herramientas de inteligencia artificial y automatización
La IA está cambiando el mundo laboral, incluido el campo jurídico. Integrarla estratégicamente en el ejercicio profesional permite optimizar procesos, mejorar la calidad de nuestro trabajo y prepararnos para los desafíos que están por venir.

11. Atender pendientes acumulados
Desde esa cita médica que posponemos, hasta iniciar el proceso de titulación, organizar la biblioteca personal o depurar archivos digitales. La lista de pendientes puede parecer interminable, pero suele tomar menos tiempo del que imaginamos. Empezar por uno —sin pretender resolver todo en un día— disminuye la carga mental y nos permite iniciar el año con mayor orden y menos estrés.
12. Crear o actualizar el portafolio profesional
Puede ser actualizar el CV o armar un portafolio con proyectos, informes y logros recientes. Este es un buen ejercicio para visualizar nuestro propio crecimiento en los últimos años y, adicionalmente, comunicarlo de manera clara y estratégica.
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