El lenguaje legal sencillo
Diplomado Argumentación Jurídica
Los alumnos desarrollarán capacidades argumentativas e interpretativas, logrando aplicarlas en su labor profesional al redactar demandas, promover recursos, llevar audiencias orales e interpretar derechos usando la ponderación y la proporcionalidad.
El lenguaje jurídico sencillo, a menudo denominado lenguaje sencillo o lenguaje claro, es un estilo de escritura utilizado en documentos legales que está diseñado para que sea fácil de entender para el público en general.
A diferencia de la redacción jurídica tradicional, que puede ser densa, técnica y estar llena de jerga jurídica y estructuras de oraciones complejas, el lenguaje jurídico sencillo tiene como objetivo simplificar el lenguaje para hacer que la información jurídica sea más accesible a personas que no son especialistas en temas jurídicos.

El movimiento hacia un lenguaje jurídico sencillo ha cobrado auge en las últimas décadas, impulsado por el reconocimiento de que los documentos legales, como contratos, leyes y reglamentos, deben ser comprensibles para aquellos cuya conducta buscan regular. Este enfoque aboga por el uso de vocabulario sencillo, oraciones más cortas, el uso de voz activa en la redacción y una estructura organizativa clara para transmitir información legal.
Los principios clave del lenguaje jurídico sencillo incluyen:
1. Uso de palabras comunes y cotidianas: se trata de evitar la jerga legal y optar por palabras que sean familiares para la mayoría de las personas.
2. Oraciones cortas y simples: es preciso mantener las oraciones cortas y directas, para que sean más fáciles de entender.
3. Voz activa: el uso de la voz activa en lugar de la voz pasiva aclara quién es responsable de qué acción.
4. Organización lógica: organizar el documento de manera que la forma en la que está estructurado permita que su lectura fluya lógicamente de una sección a la siguiente, con el propósito de ayudar a los lectores a seguir el argumento o la narrativa más fácilmente.
5. Uso de títulos y viñetas: es de gran ayuda dividir el texto con títulos y viñetas, de manera que la información sea más accesible y fácil de revisar.

Los beneficios de un lenguaje jurídico sencillo son numerosos. Puede reducir la confusión, evitar malentendidos y ahorrar tiempo y dinero al disminuir la necesidad de explicaciones extensas o disputas sobre términos ambiguos. Los gobiernos y organizaciones de todo el mundo han adoptado directrices acerca del lenguaje sencillo para que los documentos legales sean más fáciles de usar; en algunos países incluso se han aprobado leyes que exigen que ciertos documentos estén escritos en lenguaje sencillo.
A pesar de sus ventajas, la adopción de un lenguaje jurídico sencillo no está exenta de desafíos. Algunos profesionales del derecho sostienen que la precisión de la terminología jurídica es necesaria para evitar la ambigüedad y que simplificar el lenguaje podría conducir a una simplificación excesiva o a una pérdida de significado. Sin embargo, los defensores del lenguaje sencillo sostienen que la claridad y la precisión no son mutuamente excluyentes y que los documentos legales pueden ser claros y legalmente sólidos.
En general, el movimiento hacia un lenguaje jurídico sencillo refleja un compromiso más amplio con la democracia y la accesibilidad del conocimiento legal, garantizando que la información jurídica esté disponible y sea comprensible para todos, no solo para los expertos en la materia.
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