En los primeros años de ejercicio profesional, la preocupación principal suele ser encontrar oportunidades: conseguir el primer empleo, atraer clientes, adquirir experiencia, aprender a litigar, redactar mejores documentos y construir una reputación. Durante esa etapa, el abogado intenta demostrar que merece un lugar dentro de la profesión. Con el paso del tiempo, el problema cambia.
