Por Mercedes Carbonell Peláez A lo largo de varias ediciones, hemos abordado algunos de los elementos esenciales para el adecuado funcionamiento de las fiscalías: desde la creación y socialización de instrumentos rectores —como la política de persecución penal[1]— hasta el diseño de planes de capacitación estratégica[2] orientados a responder a necesidades prácticas y transformar la
