Buena parte de las relaciones jurídicas contemporáneas deja rastros digitales. Las personas celebran acuerdos mediante correo electrónico, reciben instrucciones por WhatsApp, efectúan pagos desde aplicaciones bancarias, publican información en redes sociales y almacenan documentos en la nube. Por ello, los litigios civiles y familiares incorporan cada vez con mayor frecuencia capturas de pantalla, fotografías, audios,
