En materia de marketing jurídico, uno de los errores más frecuentes consiste en empezar por el final. Muchos abogados se preguntan primero cómo promocionarse, qué redes sociales utilizar o qué tipo de contenidos publicar, sin haber realizado antes una reflexión básica sobre su propia práctica profesional y el mercado en el que operan. Esta lógica conduce,
