La oralidad exige una nueva forma de litigar. En una audiencia, el abogado no solo debe saber exponer argumentos, interrogar testigos o explicar pruebas. También debe saber reaccionar en tiempo real frente a preguntas, respuestas, documentos, manifestaciones o actuaciones que puedan afectar la calidad del debate procesal. Una de las herramientas más importantes para lograrlo
