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Una nota sobre el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo de los abogados

Una nota sobre el impacto de la inteligencia artificial en el trabajo de los abogados

Curso Conceptos básicos de Legaltech

Se estudiarán los conceptos básicos del legaltech y los principales ejes tecnológicos que están transformando el ordenamiento jurídico y la labor de los abogados. Es una buena oportunidad para empezar a conocer el futuro de los abogados.

Miguel Carbonell *

Abogado – Profesor – Escritor – Especialista en Derecho Constitucional

La inteligencia artificial (IA) está transformando numerosas industrias, y la profesión jurídica no es una excepción. Por más que los abogados nos empeñemos en destacar que nuestro caso es único y muy diferente al de otras industrias y sectores económicos, lo cierto es que en aspectos legales van desde la revisión de contratos hasta la investigación jurídica, la IA ha comenzado a revolucionar la forma de trabajar de los abogados, prometiendo una mayor eficiencia, ahorro de costos y nuevas capacidades. Sin embargo, estos avances también conllevan desafíos y plantean importantes consideraciones éticas. No podemos (ni debemos) cerrar los ojos ante estos avances. Hay que adaptarnos a las cambiantes condiciones del ejercicio profesional en un mundo cada vez más gobernado por algoritmos y por las distintas formas de inteligencia artificial que han ido surgiendo-

La IA está cambiando fundamentalmente la forma en que se realizan las tareas legales. Tradicionalmente, los abogados han dedicado incontables horas a actividades que requieren mucho tiempo, como la revisión de documentos, la investigación de las normas aplicables a un caso concreto y el análisis de las pruebas relevantes.

Las herramientas de IA, como las que funcionan con aprendizaje automático y procesamiento del lenguaje natural, ahora pueden automatizar muchas de estas tareas. Por ejemplo, las herramientas de análisis de contratos impulsadas por IA pueden revisar grandes volúmenes de documentos en una fracción del tiempo que le llevaría a un humano, identificando cláusulas clave, riesgos potenciales y problemas de cumplimiento con una precisión notable.

La investigación jurídica, otro pilar de la profesión, también se ha transformado. Hoy en día ya existen nuevas herramientas que van más allá de las simples búsquedas de palabras clave, empleando algoritmos para predecir los resultados más pertinentes en función del contexto de la consulta. Esto permite a los abogados centrar su experiencia en la elaboración de argumentos y el desarrollo de estrategias en lugar de examinar volúmenes interminables de datos.

Uno de los beneficios más importantes de la IA en el trabajo jurídico es su capacidad para mejorar la eficiencia. Al automatizar tareas repetitivas y administrativas, los abogados pueden dedicar más tiempo a trabajos complejos y de alto valor que requieren pensamiento crítico, negociación e interacción con el cliente. Esta mayor eficiencia se traduce en ahorros de costos para los bufetes de abogados y sus clientes. Los bufetes pequeños y los profesionales independientes, en particular, pueden aprovechar las herramientas de IA para nivelar el campo de juego frente a los bufetes más grandes con amplios recursos.

La IA también ayuda a agilizar el proceso de litigio. Las herramientas de análisis predictivo pueden ayudarnos a anticipar los resultados esperables en un determinado proceso judicial basándose en datos históricos, lo que ayuda a los abogados y a sus clientes a tomar decisiones informadas sobre las ofertas de acuerdos o sobre si se debe proceder a un juicio. De manera similar, las herramientas de descubrimiento electrónico (me refiero al llamado “eDiscovery”) pueden analizar rápidamente grandes cantidades de datos electrónicos para identificar información relevante, ahorrando semanas o incluso meses de revisión manual.

Más allá de la eficiencia, la IA promete ampliar el acceso a la justicia. Muchas personas y pequeñas empresas tienen dificultades para pagar los costos de servicios legales, lo que las deja desatendidas. Las plataformas impulsadas por IA están haciendo que los servicios legales sean más accesibles al brindar soluciones asequibles para las necesidades legales de rutina. Estas herramientas permiten a las personas navegar por el sistema legal sin requerir grandes recursos o experiencia.

A pesar de sus beneficios, la integración de la IA en el trabajo legal plantea importantes desafíos éticos y prácticos. Una preocupación clave es el potencial de errores o sesgos en los sistemas de IA. Los algoritmos son tan buenos como los datos con los que se entrenan, y si esos datos son incompletos o sesgados, la IA puede producir resultados defectuosos. Esto puede tener serias implicaciones en contextos legales donde la precisión y la imparcialidad son primordiales.

Además, el auge de la IA en el trabajo legal plantea preguntas sobre la rendición de cuentas. Si una herramienta de IA hace una recomendación incorrecta o pasa por alto información crítica, ¿quién es responsable: el abogado que usa la herramienta, el desarrollador de la IA o ambos? La profesión legal deberá establecer pautas y estándares claros para el uso de la IA para abordar estas preocupaciones.

Otro desafío es el impacto potencial en el empleo dentro del campo legal. A medida que la IA se hace cargo de las tareas rutinarias, existe el riesgo de que ciertos roles, en particular los de asistentes legales y personas que se inician en el ejercicio profesional de la abogacía, puedan volverse redundantes. Sin embargo, esto también crea oportunidades para que los profesionales del derecho cambien su enfoque hacia aspectos más estratégicos y creativos de su trabajo.

La IA no es un reemplazo para los abogados, sino una herramienta que puede aumentar sus capacidades. No hay que tenerle miedo.

Si bien la IA se destaca en el manejo de tareas repetitivas y basadas en datos, carece del juicio matizado, la empatía y el razonamiento ético necesarios para muchos aspectos de la práctica legal. Los abogados seguirán desempeñando un papel vital en la interpretación de las leyes, la defensa de los clientes y el trabajo en contextos humano de alta complejidad.

El gran desafío de fondo para la profesión radica en adaptarse a este nuevo panorama. La IA es una herramienta multifacética que permite automatizar tareas rutinarias, mejorar la eficiencia y ampliar el acceso a la justicia, pero también plantea desafíos éticos, prácticos y sociales que deben abordarse con cuidado. A medida que la IA sigue evolucionando, los abogados deben aprovechar sus capacidades y, al mismo tiempo, defender los principios y valores que definen su profesión. De este modo, pueden aprovechar el poder de la IA para ofrecer mejores resultados a sus clientes y al sistema jurídico en su conjunto. De lo que se trata, en suma, es de estar en capacidad y disposición de aprovechar la IA para mejorar nuestro trabajo, sin perder el toque humano y la atención personalizada que sigue siendo esencial para la práctica del derecho.


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Imagen promocional del Diplomado en Argumentación Jurídica, que muestra una figura de la diosa Justitia con balanza y espada, acompañada de texto informativo sobre el curso.

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