Muchos abogados tienden a analizar su práctica profesional de manera aislada, como si su desempeño dependiera únicamente de su conocimiento jurídico, su ética de trabajo o su capacidad argumentativa. Sin embargo, el ejercicio de la abogacía no ocurre en el vacío: se desarrolla dentro de un mercado de servicios jurídicos sometido a reglas económicas, presiones competitivas y
