El liderazgo jurídico no se manifiesta en los momentos cómodos del ejercicio profesional, sino en las situaciones complejas, ambiguas y conflictivas que ponen a prueba el carácter del abogado. Liderar en el derecho significa, en esencia, tomar decisiones difíciles en contextos de incertidumbre, asumir responsabilidades que no admiten delegación y sostener principios aun cuando ello
