En el debate contemporáneo sobre la abogacía, el liderazgo suele ocupar un lugar marginal. Se habla de técnica, de especialización, de tecnología, de eficiencia procesal, pero rara vez se reflexiona de manera sistemática sobre el papel del abogado como líder. Esta omisión no es trivial. La abogacía, por su propia naturaleza, es una profesión que
