La inteligencia artificial ya forma parte del trabajo jurídico. Puede resumir expedientes extensos, ordenar cronologías, comparar contratos, detectar cláusulas problemáticas, proponer argumentos, preparar interrogatorios y producir en pocos segundos el primer borrador de una demanda o de un dictamen. Sin embargo, la velocidad no equivale a confiabilidad. Un texto bien escrito puede contener normas inexistentes,
