La inteligencia artificial ya está aquí:
¿qué pensamos de ella?
1er Congreso Nacional sobre IA para la Práctica Jurídica
Su enfoque permite comprender la IA de manera integral: como herramienta de apoyo, como fuente de nuevos riesgos y como una tecnología que exige nuevas competencias para ejercer el derecho.
Por Mercedes Carbonell Peláez
Desde hace casi una década, la Universidad de Stanford publica el AI Index, un informe anual que busca seguir y entender la evolución de la inteligencia artificial a partir de datos sobre investigación, inversión, adopción, educación y percepción pública, entre otros temas. El informe reúne y analiza datos de distintas encuestas y estudios realizados en diversos países.
Conforme la inteligencia artificial ha dejado de ser un asunto reservado a especialistas para incorporarse a nuestra vida cotidiana, el informe también ha prestado mayor atención a una pregunta particularmente interesante: ¿qué pensamos las personas sobre la IA y sus efectos?
Los datos más recientes muestran una relación que está lejos de ser sencilla. Conocemos más la inteligencia artificial, la utilizamos con mayor frecuencia y empezamos a reconocer sus beneficios. Pero también nos preocupan varios aspectos de su implementación, tanto personales como laborales. México ofrece un buen ejemplo de estas aparentes contradicciones.
A continuación, les comparto algunos de los datos más interesantes:
1. Conocemos más la IA, pero nos preocupa más
La inteligencia artificial es cada vez menos desconocida. En México, 75% de las personas encuestadas considera que tiene una buena comprensión de qué es la IA, frente a 67% en el promedio global. Además, 63% afirma saber qué productos y servicios utilizan esta tecnología, 11 puntos porcentuales por encima del promedio mundial.
Esta familiaridad viene acompañada de una combinación interesante de entusiasmo y ansiedad. 65% de las personas en México se siente entusiasmada por los productos y servicios que utilizan IA, frente a 52% global. Al mismo tiempo, 54% reconoce que la IA le genera nerviosismo, prácticamente la misma proporción que a nivel global (53%).
2. Cuatro de cada cinco universitarios ya utilizan IA generativa
Quizá uno de los cambios más claros se observa en las universidades. En 2023, 40% de los estudiantes universitarios encuestados utilizaba IA generativa para apoyar sus estudios; para 2025, la proporción aumentó a 80%.
En México, la adopción es incluso ligeramente mayor: 84% de los estudiantes universitarios encuestados utiliza IA generativa para estudiar, frente a 44% dos años antes. Entre los principales usos se encuentran comprender conceptos o materias (56%), realizar investigaciones (52%) y generar ideas o primeros borradores (46%). Además, 55% considera que estas herramientas le permiten aprender más rápido.
3. La IA puede hacernos más productivos, pero no siempre
Una de las grandes promesas de la inteligencia artificial es ayudarnos a hacer nuestro trabajo de manera más eficiente. La evidencia recopilada por el AI Index muestra que, en algunos estudios, el uso de estas herramientas ha permitido mejorar la productividad entre el 14% y el 26%, aunque los resultados cambian considerablemente según la tarea y las personas que las utilizan.
Pero no todos los efectos son positivos. En algunas actividades se ha encontrado que el uso de IA incluso puede hacernos más lentos. Un estudio con desarrolladores, por ejemplo, encontró que tardaron 19% más en completar determinadas tareas cuando utilizaron herramientas de IA.
4. La IA llega al trabajo y, con ella, las preguntas sobre el empleo
La inteligencia artificial también se está incorporando rápidamente al trabajo. A nivel global, 58% de las personas trabajadoras encuestadas señala utilizar IA de manera regular o semirregular en sus actividades laborales. Sin embargo, esta adopción no siempre está acompañada del mismo nivel de preparación en las organizaciones, especialmente en capacitación y mecanismos para garantizar un uso responsable.
¿Y qué esperamos que ocurra conforme aumente su uso? En México prevalece una visión relativamente optimista: 45% considera que la IA mejorará el mercado laboral en los próximos años, frente a 31% a nivel global. Además, 61% piensa que creará nuevos empleos y formas de trabajar, mientras 39% considera que eliminará puestos y afectará industrias.
Pero todavía existe mucha incertidumbre sobre qué trabajos serán los más afectados. En Estados Unidos, por ejemplo, 73% del público considera que habrá menos puestos para abogados debido a la IA, frente a 38% de los expertos.
5. México ve más beneficios que riesgos, pero no confía ciegamente
A pesar de estas preocupaciones, la percepción mexicana sobre la IA es relativamente positiva. 70% considera que los productos y servicios que utilizan IA tienen más beneficios que desventajas, frente a 56% en el promedio global. Además, 67% afirma que la IA ya ha cambiado profundamente su vida cotidiana durante los últimos tres a cinco años.
Ese optimismo, sin embargo, viene acompañado de exigencias. En México, 59% confía en que las empresas que utilizan IA protegerán sus datos personales, mientras que 80% considera que las empresas deberían estar obligadas a informar cuando utilizan esta tecnología.
6. ¿Confiamos en que los gobiernos puedan regularla?
Algo similar ocurre con la regulación. A nivel global, 54% confía en que su gobierno regulará responsablemente la inteligencia artificial. En México, esta proporción asciende a 67%.
La comparación internacional muestra diferencias importantes. En Estados Unidos, por ejemplo, solo 31% expresa esa confianza.
Más adopción, pero también más preguntas
Los datos del AI Index muestran algo que vale la pena tener presente: la inteligencia artificial ya no es solamente una promesa sobre el futuro. Hoy forma parte de la universidad, del trabajo y de muchas actividades cotidianas.
México destaca por niveles relativamente altos de conocimiento, adopción y optimismo. Pero esos mismos datos muestran que el entusiasmo puede convivir con la ansiedad, y que reconocer los beneficios de la IA no significa dejar de preocuparnos por su impacto en el empleo, en la privacidad de nuestros datos o la forma en que será regulada.
Quizá por eso la conversación también necesita cambiar. La pregunta ya no es solamente si utilizaremos inteligencia artificial, sino qué necesitamos aprender y qué reglas debemos construir para usarla mejor.
Si quieres conocer todos los datos y conclusiones del estudio, puedes consultar el AI Index 2026 completo aquí: https://hai.stanford.edu/assets/files/ai_index_report_2026.pdf