En la vida hay muchas relaciones importantes: de trabajo, de vecindad, de amistad. Pero ninguna es tan íntima y decisiva como la que nos une a nuestra familia. Allí aprendemos a hablar, a confiar, a crecer. Allí también surgen los conflictos más delicados: las separaciones, las disputas por los hijos, los problemas económicos, la violencia
