En muchos despachos de abogados, el marketing sigue entendiéndose como una actividad orientada casi exclusivamente a conseguir nuevos clientes. Bajo esa lógica, el éxito se mide en términos de captación: cuántos asuntos nuevos entran, cuántos contactos se generan o cuántas reuniones se concretan. Sin embargo, esta visión es incompleta y, a largo plazo, ineficiente. En el
